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Antibióticos naturales. Mito o realidad

Resumen

Desde su descubrimiento, el uso indiscriminado de los antibióticos en la práctica médica ha provocado, entre otros males, el desarrollo de cepas bacterianas resistentes. Con el objetivo de brindar un material ameno y actualizado, se realizó una revisión bibliográfica profundizando en los antecedentes históricos del tema y las nuevas tendencias vigentes a nivel mundial para el tratamiento de los casos. Se concluyó que es necesario crear conciencia sobre las consecuencias que se derivan del uso irracional de los antibióticos, ya bien sea por el personal médico como en la comunidad;  y que deben aplicarse acciones médicas específicas encaminadas a la promoción de estilos de vida saludables y a la prevención de las enfermedades, utilizando medios naturales o tradicionales de curación aplicados en perfecta armonía con nuestra medicina tecnológica actual.

Palabras clave: Antibióticos, antibióticos naturales, resistencia bacteriana, estilos de vida, medicina tradicional, medicina alternativa.

“Mientras que los antibióticos utilizados racionalmente tienen su lugar en la práctica médica, el uso y el abuso de los antibióticos está produciendo generaciones de bacterias resistentes; las infecciones se agravan y el paciente no se cura”. Así se expresaba G.P. Kent en un simposio celebrado en Dallas (Texas) en septiembre del año 2000 dedicado al uso y abuso de los antibióticos.1

Se trataba de una señal de alarma más ante el empleo masivo e irreflexivo de antibióticos,  que en muchos casos no solo se han convertido en productos químicos carentes de eficacia, sino con efectos perjudiciales.

Desarrollo

Las primeras señales de alarmase dieron cuando algunos hospitales de todo el mundo anunciaron que la vancomicina, un potente antibiótico, era incapaz de combatir el Staphylococcus aureus, la bacteria responsable de muchas infecciones hospitalarias; y ocurrió lo mismo con la penicilina, pues un 40 % de las cepas de Streptococus pneumoniae, responsable de neumonías, meningitis y otitis se le han vuelto resistente total o parcialmente. Más peligrosas aún se han tornado algunas cepas de enteroccoccus (capaces de provocar graves infecciones del tracto urinario y las válvulas cardíacas) que se han vuelto resistentes a todos los fármacos existentes en el mercado.1,2

“Esta situación plantea la desconcertante posibilidad de que llegará un momento en que los antibióticos, como sistema terapéutico, tendrán interés desde un punto de vista histórico”, ha advertido el doctor Stuart Levy, experto de fama mundial sobre la resistencia a las bacterias. Ya quedan incluso lejos los tiempos en que gracias a las investigaciones de Alexander Fleming, E.B.Chain y Howard Walter Florey, dispusimos del primer antibiótico de la historia, la penicilina. Se creyó entonces que aquello supondría el fin de las infecciones y de muchas epidemias. Sin embargo, 60 años después los agentes patógenos que las provocan han aprendido a combatir nuestras armas químicas. Ya lo había advertido Fleming en 1945: “El uso indiscriminado de la penicilina acabará provocando el desarrollo inevitable de bacterias resistentes”. Así pues, cualquier intento de destruirlas está destinado a fracasar tarde o temprano,  porque además, según señala el doctor Jeffrey Fisher,”las bacterias producen una nueva generación cada 20 min, y se multiplican 500 000 veces más de prisa que nosotros”. 2,3-5

Cabría preguntarnos entonces, ¿qué alternativas tenemos, pues, para combatir a las nuevas cepas de superbacterias que hemos creado con nuestro uso implacable e indiscriminado de antibióticos químicos? Sin duda,  tenemos un problema grave, según observa Stephen Harrod Buhner, autor del libro Antibióticos naturales: “La era de los antibióticos se ha acabado. El grado y velocidad de evolución de las bacterias son tan rápidos que los nuevos antibióticos generan resistencia en muy pocos años en lugar de las décadas que necesitaban antes. Pero quedan unos rayos de esperanza…”2,6

Efectivamente, los científicos señalan que si empezamos por reducir drásticamente el uso de los antibióticos y limitamos su uso a los casos de amenaza grave para la salud, quizá podamos superar,  al menos,  parte del problema,  pues los investigadores han descubierto también que cuando las bacterias no topan regularmente con antibióticos, empiezan a olvidar cómo resistirse a ellos.

Tomar conciencia en relación con la importancia de mantenernos sanos y aprender a fortalecer de forma natural nuestro sistema inmunitario, son nuestras mejores armas para enfrentarnos contra nuestros microscópicos enemigos. La APS y la MGI nos facilitan un marco adecuado para lograr dicho objetivo, siempre y cuando los primeros convencidos de la realidad anteriormente expuesta seamos nosotros mismos.

Resulta entonces urgente el hecho de educar a nuestra población promoviendo estilos de vida saludables que nos protegen de las enfermedades,   así como combatir  conductas inadecuadas,  como por ejemplo, la automedicación de antibióticos por causas injustificables sin que medie consejo  médico alguno.

Igualmente, aunque nuestro cuerpo dispone de un conjunto de mecanismos que nos sirven de protección natural contra dichos microorganismos, la alimentación deficiente, el consumo de tabaco y de alcohol, la falta de higiene, el consumo continuado de fármacos,  y otros hábitos de vida insanos,  debilitan nuestra salud y favorecen el terreno para su invasión.

Son muchos los estudios documentados sobre algunos virus y bacterias que evidencian que estos pueden aumentar su virulencia en un organismo con carencias nutricionales específicas, entre ellas de selenio, de zinc, de manganeso y otros micronutrientes. Esto es más grave de lo que creemos,  porque también se ha demostrado que algunas especies no patógenas de microorganismos se han convertido en patógenas al incubarse en personas con deficiencias de varios nutrientes. Así pues, para mantener el sistema inmunitario fortalecido y hacer frente sin dificultad a cualquier infección,  se aconseja una dieta general sana, recurrir a medicinas como la tradicional china (acupuntura, fitoterapia, etc.), y desintoxicar el organismo mediante hidroterapia, masaje, barros, etc. En el terreno de las esencias florales de Edward Bach, tan útiles para tratar los trastornos emocionales que afligen al ser humano, también existe una esencia específica con poder antibiótico. Se trata del manzano silvestre (crab apple), una esencia que ayuda a depurar y a obtener el sentido de la proporción. Precisamente,  porque es un remedio de limpieza por excelencia,  se le considera el “antibiótico” del citado sistema floral. 1,6-9

No hay dudas de que las ventajas de consumir antibióticos naturales son innumerables. El hecho de que no generen resistencia por parte de las bacterias ya es suficiente para plantearse su empleo regular, pero no hay que olvidar que además favorecen el proceso de regeneración epitelial, estimulan los mecanismos naturales de eliminación, favorecen el funcionamiento de los órganos en general, inhiben el crecimiento de los gérmenes patógenos y aumentan las defensas del organismo,  mientras que los antibióticos sintéticos suelen bajarlas. 10

Para reforzar el sistema inmunológico es conveniente que nuestra dieta esté compuesta de alimentos ricos en proteínas vegetales procedentes de las leguminosas, granos integrales, frutas y verduras,  debido a su alto contenido de vitaminas, minerales y fitoquímicos, muchos de ellos,  del grupo de los flavonoides. Varios compuestos de este grupo poseen efectos antibióticos y antivirales. Entre las mejores frutas para consumo frecuente podríamos destacar las ciruelas, ya que contienen casi todas las vitaminas del complejo B, lo que les permite ser valiosas frutas antibióticas de la naturaleza. Los ácidos grasos poliinsaturados de la piel refuerzan la protección de la membrana de todas las células del cuerpo, impidiendo así la entrada de bacterias causantes de infecciones y enfermedades. Refuerzan además el sistema inmunitario y el corazón.10,11-15

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